10 lecciones del Aikido que te convertirán en un ninja de tu negocio

Hace algunos días, tuve la oportunidad de escuchar la charla de un amigo, Jonathan. Él tuvo la gran oportunidad de aprender Aikido en Japón con unos de los mejores maestros en este hermoso arte marcial de tradición oriental. Su charla me impactó, especialmente porque practiqué Aikido durante algunos años.

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La charla de John – como también le llamo – estuvo repleta de perlas de sabiduría, y mientras más lo escuchaba, más me convencía de que, indiferentemente del área en la cual quieras aplicarlas, estas lecciones de Aikido pueden llevarse a cualquier escenario de nuestra vida. Especialmente tu negocio.

Ahora, entremos en detalles.

  1. Mantén tus ojos en el Maestro.

John contaba que, durante su agotador entrenamiento, era casi imposible seguir el ritmo de la clase. Todos los discípulos parecían ir coordinados mientras John simplemente daba vueltas como gallina nerviosa, estaba perdido. Uno de sus compañeros de clase, se acercó y le susurró al oído: “sólo sigue al maestro, no lo pierdas de vista”. Este cambio en su manera de entrenar, rápidamente lo ayudó a mantenerse enfocado y estar más presente durante el entrenamiento. Mantén tus ojos en el maestro.

Tú, como emprendedor, dueño de negocio, debes tener siempre una figura modelo a la cual seguir. Puede ser un mentor, un empresario exitoso o alguien que sencillamente ya haya recorrido el camino que tú comienzas. Mantén los ojos en el Maestro (no en amigos o personas con poca experiencia).

  1. La fortaleza viene del centro del cuerpo.

Una de las grandes características del Aikido es que utiliza la fuerza del oponente contra sí mismo, es decir, no se usa la fuerza bruta como en otras artes marciales. En el Aikido se hace “circular” la energía de manera que la propia fuerza con la que el oponente nos ataca, es usada en su contra. Esto se logra proyectando el eje central en nuestro cuerpo, nuestras caderas y pelvis.

Tú, como líder y dueño de tu negocio, debes tener también un “eje central” que te permita mantener tu fortaleza y visión cuando las cosas se pongan difíciles. Principios, valores y ética. Todos provienen de tu centro y definen quién eres al momento de ser atacado por tu oponente o cuando se te presenten situaciones retadoras.

  1. Todos somos aprendices.

Una de las partes de la historia de John que más me atrapó fue la referida a los diferentes rangos (cinturones) que se obtienen en el Aikido en Japón.

Acá en occidente estamos acostumbrados a que un “cinturón negro” es una persona muy avanzada que ha alcanzado los niveles más altos en un arte marcial. Pues en Japón no es así.

En Japón, luego de entrenar duro durante muchos años, puedes alcanzar el cinturón negro. Esto significa que ahora eres principiante, sí, ¡los cinturones negros son los novatos de la clase! Luego de alcanzar el cinturón negro, comienzas a ascender poco a poco en los diferentes “Danes”. Son 10 en total, pero el Dan número 10 jamás es otorgado a alguien en vida, sólo es concedido en una ceremonia especial una vez mueres, ¡vaya lección!

Moraleja: Siempre serás un aprendiz mientras estés vivo.

Evita caer en la trampa de la soberbia y no mantener una actitud de aprendiz. La vida es un constante aprendizaje y en tu negocio no es diferente. Invierte en nuevos conocimientos, nuevas maneras de hacer las cosas. El mundo actual viaja a una velocidad descomunal y dejar de aprender es igual a ponerle una soga en el cuello a tu negocio.

  1. Todos pueden enseñar.

En las clases de Aikido, todos deben transmitir lo que han aprendido a otros. Es decir que todos son maestros y aprendices al mismo tiempo. Esto se hace con la intención de promover el compañerismo y también para seguir con la premisa de “aprendes enseñando”.

Siempre mantén en tu negocio una actitud de disposición para enseñar a otros lo que ya dominas. Empoderar a tus empleados y compañeros a través del conocimiento les permitirá progresar en su carrera y a la vez estarás reforzando el tus conocimientos. Muchos dueños de negocios pequeños opinan que no es bueno enseñar todo lo que saben por miedo a crear competencia o perder tu rol de líder. Esto es completamente errado.

Esta manera de pensar es muy cerrada y tarde o temprano terminará afectando negativamente tu negocio y tu vida en general. Enseña, aporta, ayuda, ese es el camino correcto. Eres grande en la medida en que compartes.

  1. Nunca se es muy joven, ni muy viejo para comenzar.

John contaba que en su clase había chicos muy jóvenes que estaban muy avanzados en la práctica del Aikido, igualmente había muchas personas mayores que estaban comenzando. Realmente no existe una edad ideal para practicar Aikido, sólo se necesita tener la disposición para hacerlo.

Una de las grandes excusas que normalmente escuchamos sobre alguien que desea comenzar un emprendimiento o algún proyecto personal es la edad. A menudo escuchamos afirmaciones como Estoy muy viejo, ya no vale la pena, o, Estoy muy joven, nadie va a escucharme. Ciertamente existen algunas limitaciones con respecto a la edad, pero la mayoría son limitaciones que tú mismo has creado y sólo existen en tu mente. La historia nos ha confirmado una y otra vez que cientos de hombres y mujeres han logrado enormes avances en su carrera y profesión en diferentes etapas de su vida, indiferentemente de su edad.

  1. La humildad y el respeto mutuo son claves.

En el Aikido se hace especial hincapié en ser respetuosos con todos los integrantes de la clase, sin importar cuál es su grado o experiencia.

Si un integrante se muestra irrespetuoso o como un sabelotodo dentro del grupo, el maestro o Sensei rápidamente lo pondrá en su lugar o buscará poner al alumno en una situación incómoda para corregir su comportamiento.

Si tú, como dueño de negocio, no promueves conscientemente un clima de respeto y humildad dentro de la cultura organizacional de tu empresa, pronto los empleados comenzarán a verte más como una amenaza que como un líder. Respetar a tus empleados y compañeros de trabajo fomenta un clima de igualdad en el cual recibirás respeto a cambio. Por supuesto, el respeto comienza por respetarte a ti mismo.

Si, por el contrario, tú no respetas al personal, tendrás que rotar constantemente a tu talento humano, lo cual es una pérdida de energía y recursos. Atención, nadie quiere trabajar con un tirano irrespetuoso.

  1. Actúa desde un lugar de paz.

Aikido significa en japonés “El Camino de la energía y la armonía”, es un arte marcial que representa la paz. De hecho, uno de los libros más profundos escritos por el maestro Morihei Ueshiba (fundador del Aikido) se llama “El Arte de la Paz”.

La paz, en este caso se refiere a la paz mental, al equilibrio interior alcanzado a través de la práctica del Aikido. John nos comentaba en su charla que, en las prácticas de Aikido, siempre comenzaban y terminaban con una meditación con la finalidad de centrar la mente y la atención.

Efectivamente todas nuestras respuestas serán mejores si vienen de un lugar de serenidad, de paz. Por el contrario, si tomamos decisiones a la ligera bajo un estado de presión o miedo, nuestra efectividad se verá muy limitada. Consejo: toma las decisiones – sobre todo las más importantes – desde un estado de tranquilidad y empoderamiento.

  1. Aprende primero a caer.

Una de las cosas que recuerdo cuando comencé a practicar Aikido hace ya muchos años, es que las primeras leccioneses cómo aprender a caer, lo cual, visto en retrospectiva es sumamente importante, en Aikido si no sabes caer al piso luego de una técnica, podrías fácilmente partirte un hueso o lesionarte gravemente – incluso morir – ya que las caídas son muy fuertes dada la proyección de la energía de las técnicas.

Durante los entrenamientos caes cientos de veces, repites las caídas hasta el cansancio de manera que ya luego se hagan automáticamente.

Esta lección puede ser fácilmente adaptada a la vida de un emprendedor. Emprender realmente significa caer, caer muchas veces hasta que logras levantarte y alcanzar tus objetivos. Pero primero hay que aprender a caer, y esto se logra a través de la práctica. Si sientes que en tu vida profesional aun no has alcanzado el nivel que deseas es simplemente porque no has caído lo suficiente.

Sigue intentando, sigue buscando, sigue probando diferentes maneras de hacer las cosas hasta que encuentres aquella con la que eres seas imparable. Entonces, llegará el éxito.

  1. Entrenar regularmente es mejor que entrenar más duro.

En el Aikido debes entrenar con regularidad y constancia si quieres avanzar. No sirve de mucho entrenar muy duro si no lo conviertes en un hábito.

Esta lección me recuerda mi propia impaciencia, mi falta de constancia en algunos aspectos de mi vida. Muchas veces quiero hacer las cosas rápidamente sin realmente estar preparado, comienzo con mucha energía para luego darme cuenta que estoy en el lugar equivocado ¿te es familiar esto?.

Bueno no eres el único, creo que toda persona ha estado en este lugar, y la verdad es que se siente terrible. Sientes que desperdiciaste energías, recursos y lo más importante: tiempo.

La cura para este mal se llama constancia, repetición, también le llamo automatización.

Muchas veces nos enfocamos tanto en las metas futuras que olvidamos por completo lo importante y lo único real que tenemos:  el hoy y el ahora.

Avanzar un paso a la vez, pero sin detenerse, es mejor que avanzar 100 pasos rápidamente para después caernos. Una de las mejores técnicas que he encontrado para alcanzar metas importantes en mi vida es esta: dividir la meta en etapas. Por ejemplo, en nuestra cuenta de Instagram, @emprendeacademy donde somos muy activos. Realmente no pienso en el millón de seguidores que vamos a tener, sólo me enfoco en hacer publicaciones de calidad, cada 3 horas, que agreguen valor a nuestros seguidores. Si eres constante, con esta estrategia los seguidores vendrán solos. Date cuenta que digo vamos a tener, es decir, estoy seguro que eso va a ocurrir, sólo que me enfoco en la pequeña tarea que tengo a diario de preparar 6 publicaciones. Nada más.

  1. Creemos que somos más avanzados de lo que realmente somos. Esta lección final nos ayudará a ponernos en una real perspectiva.

Una de las lecciones más grandes del Aikido es ayudarnos a entender que siempre seremos aprendices mientras estemos vivos, no importa que tanto hayamos practicado, el último nivel o Dan 10 sólo es alcanzado una vez trasciendes esta vida física.

Recuerdo que mi madre solía decirme aprender a morir es la lección más importante de la vida y creo que tenía mucha razón.

Todos estamos de paso en esta tierra, todos somos aprendices y también maestros, interiorizar esta verdad nos permitirá tener una vida más equilibrada tanto en nuestros negocios como en nuestra vida personal. Recuerda que tu negocio no es más que el reflejo de tu propio carácter, de tu persona, tu ser. Por lo tanto, la mejor manera de crecer en nuestra empresa es creciendo primero nosotros, esto se alcanza agregando valor a la vida de otros.

Cuéntanos en la sección de comentarios alguna experiencia que hayas tenido en tu vida personal o en tu negocio donde estos principios puedan ser aplicados.

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Tu servidor,

Luca

 

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